Durante más de 20 años conviví con la ansiedad. Sé lo que es despertarse con un nudo en el estómago, el corazón acelerado y la mente en alerta constante, anticipando lo peor. El miedo, la autoexigencia y la necesidad de control marcaban mi día a día.
Creía que esa tensión era normal, que adelantarme a todo era “ser responsable” y que preocuparme constantemente era un signo de amor por los demás.Pero no lo era. Era hiperexigencia, miedo, necesidad de control… y estaba agotándome.
Desde pequeña me movió la sensibilidad y el deseo de comprender el mundo emocional —el de los demás… y el mío. Por eso fui actriz durante años: contar historias me permitía ponerme en la piel de otros. Pero con el tiempo, mi perfeccionismo bloqueó tanto mi creatividad, mi confianza y mi alegría, que dejé de disfrutar.
Creía que el problema era que me faltaban conocimientos, así que me apuntaba a más formaciones, estudiaba más, trabajaba más… Curiosamente, cuanto más me preparaba, menos segura me sentía. Así entré en una espiral de autoexigencia, frustración y ansiedad que acabó por desbordarme.
El punto de inflexión llegó cuando entendí que el problema no era lo que me faltaba aprender, sino la relación que tenía conmigo misma.
El mindfulness, la autocompasión y el desarrollo transpersonal no solo me ayudaron a gestionar la ansiedad: me devolvieron la libertad interior. Aprendí a tratarme con amabilidad, a escucharme de verdad y a recuperar la confianza que había perdido.
Descubrí que la clave no estaba en exigirme más, sino en aprender a tratarme de una forma completamente nueva.
A medida que avanzaba en este proceso, mi ansiedad disminuyó. Sentí por primera vez una paz que jamás había experimentado. Recuperé la motivación, la ilusión y la alegría.
Hoy acompaño a mujeres que, como yo antes, viven atrapadas en la autoexigencia, el miedo al rechazo y la necesidad de agradar.
Mi capacidad para ponerme en la piel de los demás, para comprender su mundo interior y lo que sienten sin juzgar, sigue siendo el corazón de lo que hago hoy. Solo que ahora no lo aplico a un personaje, sino a mujeres reales que necesitan ser escuchadas, comprendidas y guiadas hacia su propia transformación.
A través de la Metodología Mente en Calma..
Te ayudo a…
Mi metodología combina Mindfulness, Compasión, Comunicación Consciente y Psicología Transpersonal
Te invito a dar el primer paso. Estoy aquí para acompañarte.
Si sientes que ha llegado tu momento, empezamos juntas cuando tú quieras. Solo necesitas dar el primer paso